La primavera, ¿la estación que nos despierta el amor?

Ayer comenzó la primavera, esa estación en la que poder retomar viejas costumbres o actividades. La cultura popular, la televisión, dichos populares, los libros coinciden en que la primavera es la estación del  amor por excelencia.

Pero, ¿es solo una creencia popular? ¿Hay alguna base científica que dé fundamento a que la primavera nos predispone más al amor? A continuación hablaremos sobre este tema y veremos qué conclusiones nos quedan.

¿Qué opina la biología sobre este tema?

El aumento de las horas de luz es una de las principales características que trae consigo la primavera. La energía lumínica incide en la producción de melatonina, una neurohormona que interviene en muchos procesos fisiológicos.

La melatonina, entre otras de sus funciones, controla la producción de serotonina (“la hormona de la felicidad”) y la de oxitocina. Esta última desempeña un papel importante en las relaciones sociales, en los vínculos afectivos madre/padre – hijo y en las primeras fases del enamoramiento. Varios estudios han comprobado que cuando una persona se imagina una relación en exclusiva con una pareja, la oxitocina, a nivel cerebral, provoca una potente respuesta de placer.

Dentro de los papeles importantes que tiene la melatonina en nuestro, uno de los es controlar la función reproductiva. En muchas especies animales esta época de primavera coincide con la de apareamiento. En relación a la conducta sexual humana, unos estudios recientes han averiguado que durante la primavera los niveles de testosterona son mayores (la hormona relacionada con la respuesta sexual masculina). Además hay otras sustancias que participan también en las respuestas del placer y de recompensa, que se ven mejoradas y potenciadas en esta estación del año.

Factores psicológicos que nos predisponen al amor en esta estación

Aunque hemos intentado buscar respuestas biológicas a esta causa, la ciencia no puede explicar todos los motivos que permiten que la primavera se conozca como la estación más amorosa. Los factores psicológicos y las creencias populares incrementan esta percepción social.

El optimismo y alegría con el que se recibe la llegada de la primavera entre la gente beneficia de manera indirecta a la creencia. El cambio de época ayuda a llevar un estilo de vida más activo que el que se tenía hasta el momento y nos da pie a disfrutar de actividades diferentes como picnics, salidas a terrazas, excursiones… algo que nos permite romper con las antiguas rutinas e incorporar algunas nuevas.

Como último aspecto debemos tener en cuenta que, socialmente, ya se tiene la cultura o predisposición a que esta época es la de mayor enamoramiento. Si esta idea la tenemos muy presente en la mente, hace reforzar la idea, por lo que ciertas acciones las encaminamos a la búsqueda de pareja.

Vosotras y vosotros, ¿habéis notado que la primavera os hacer ser más enamoradizos?